
Clarence Brown
Clarence Leon Brown (May 10, 1890 – August 17, 1987) was an American film director. After serving as a fighter pilot and flight instructor in the United States Army Air Service during World War I, Brown was given his first co-directing credit (with Tourneur) for The Great Redeemer (1920). Later that year, he directed a major portion of The Last of the Mohicans after Tourneur was injured in a fall. Brown moved to Universal in 1924, and then to Metro-Goldwyn-Mayer, where he remained until the mid-1950s. At MGM he was one of the main directors of their major female stars, he directed Joan Crawford six times and Greta Garbo seven. Brown was nominated five times for six films (see below) for an Academy Award as a director, but he never received an Oscar. However, he won Best Foreign Film for Anna Karenina, starring Garbo at the 1935 Venice International Film Festival. Brown's films gained a total of 38 Academy Award nominations and earned nine Oscars. Brown himself received five Academy Award nominations for six films and in 1949, he won the British Academy Award for the film version of William Faulkner's Intruder in the Dust. In 1957, Brown was awarded The George Eastman Award, given by George Eastman House for distinguished contribution to the art of film. Brown retired a wealthy man due to his real estate investments, but refused to watch new movies, as he feared they might cause him to restart his career. The Clarence Brown Theater, on the campus of the University of Tennessee, is named in his honor. He holds the record for most nominations for the Academy Award for Best Director without a win, with six.
Director de cine estadounidense, nacido en Clinton (Massachusets). Clarence Brown fue el hombre tranquilo de voz queda que cautivó al magnate más poderoso de Hollywood y a las actrices más privilegiadas de la época. Sus primeros pasos se encaminaron, sin embargo, hacia otra industria, completamente opuesta pero igual de aventurera. Brown se graduó en la Universidad de Tenessee en 1910 como ingeniero técnico y comenzó a trabajar en lo que parecía que iba a ser su profesión de por vida, la industria automovilística y aeronáutica. Pero en los cinco años siguientes un acontecimiento cambió su vida. Con la llegada de los "penny-arcade" (locales en donde había kinetoscopios de Edison) un mundo nuevo de posibilidades se abrió ante los ojos de Brown y se adentró en él sin vacilar. Deja de pilotar aviones de transporte y vendió su empresa, la Brown Motor Company para convertirse en ayudante y montador de Maurice Tourneur, que era lo mejor que podía pasarle a alguien que comenzara en la industria en aquel momento. En 1920 dirigieron ya juntos algunas películas, como El último mohicano o The Foolish Matrons, y a partir de ahí, y durante los siguientes cinco años, Brown fue perfeccionando su técnica y aprendiendo de Tourneur dos cosas fundamentales: el sentido estético y cómo crear una estructura romántica. Pero fue sobre todo a causa de dos títulos -El águila negra (1925), con Rodolfo Valentino y Kiki (1926), con Norma Talmadge- por lo que Brown llamó la atención del estudio que se iba a convertir en su hogar para el resto de su carrera: la Metro Goldwyn Mayer. La Metro contrató a Brown en 1926 y pronto tuvieron ocasión de comprobar que no sólo era un técnico competente, sino también un diplomático que no tenía precio a la hora de tratar con las grandes estrellas. Una de ellas, Greta Garbo, se benefició especialmente de su amabilidad y su talento. Su colaboración cinematográfica iba a ser una de las más interesantes del Hollywood de la época. El demonio y la carne (1926) fue la primera película que interpretó al lado de John Gilbert y fue tal el éxito y la popularidad que la actriz alcanzó -a partir de entonces se la llamó “la divina”- que pudo renegociar su contrato con la MGM. Pero además fue el comienzo de su idilio con Gilbert y una fructuosa colaboración profesional. Con Greta Garbo, Brown ganó el León de Oro en la Mostra de Venecia de 1935 por la película Ana Karenina. Louis B. Mayer apreció desde un principio la lealtad de Brown y su capacidad para producir películas. Cuando en 1936 Irving Thalberg falleció, Mayer pidió a Brown que fuera el artífice de las películas que a él le gustaba ver: las que defendían los valores hogareños. Así se sucedieron una serie de títulos de éxito que llevaban la marca conjunta de Mayer y Brown, y por tanto, del estudio. Edison, el hombre (1940), con un guión que fue nominado al Oscar; La comedia humana (1943), que era la película favorita de Mayer y sí conseguiría el Oscar al mejor guión, además de otras nominaciones; National Velvet (1944) y El despertar (1946), fueron quizá los títulos más emblemáticos de este cine que tanto agradaba a Mayer y que además proporcionaba numerosos premios y nominaciones; es decir, prestigio para el estudio.
Directing (45)










































Acting (7)






Crew (30)























